Entramos en la casa de Alma La Forte (@soylaforte), un templo de serenidad y buen gusto que comparte con su pareja creativa Enric Sánchez. Juntos estrenaron hace algunos meses un late-night en forma de podcast de Youtube (“Sí es lo que parece”) que es ya toda una fiesta de complicidad y comedia. Nadie se resiste a la arrolladora personalidad de Alma, sus crónicas ‘millennial’ y esos análisis llenos de humor y vitalidad que caracterizan a una periodista joven que triunfa por igual tanto en medios tradicionales como en redes sociales.

La casa de Alma La Forte tiene el carisma y el estilo de su dueña: espacios de vocación nórdica muy funcionales, ambientes despejados, detalles coloridos y muchos recuerdos desplegados tras el sofá en dos amplias baldas de pared. Fotos, libros, láminas, poesía… Retazos de una vida en pareja que desprenden desenfado, alegría y mucha pasión por el arte. Alma ya vertió su afición por la vida que se esconde tras los detalles pequeños y mundanos en su libro ‘La vida de las cosas pequeñas’. Con talento y humor convierte cuestiones anodinas en toda una declaración de intenciones.

Volviendo al hogar que nutre su personalidad creativa, para Alma La Forte “el sofá perfecto, es grande” porque en esto, “el tamaño importa”. Tanto ella como su pareja centran todo su día a día en el salón-despacho, dejando el resto de la casa mucho más despejado, “sin exceso de trastos”. A Alma le gusta renovar la decoración cada cierto tiempo (textiles, deco, menaje de cocina…) pero siempre dando salida a cosas viejas, “muy a lo Marie Kondo”. Ahora acaba de incorporar dos taburetes vintage de terciopelo en el salón que le fascinan. Y es que, pese a que en su casa reinan los tonos neutros y “amables”, es una apasionada del color: “si me descuido convierto cada espacio en un cuadro de Andy Warhol”.

En cuanto a muebles, “me gustan mucho las piezas con doble función, bonitas pero también útiles”. Lo que está claro es que es una gran fan del terciopelo, ya que la mayoría de las sillas de la casa de Alma La Forte tienen esta textura. “El sillón del despacho es una preciosidad”, en color gris oscuro, igual que las dos butacas de su habitación. Esperemos que en estos asientos se le ocurran muchas más disertaciones cómicas como las que comparte en la radio o en Youtube. Precisamente en su nuevo podcast hemos descubierto que tiene una obsesión total por las pedicuras y los ambientadores. No sabemos qué perfume tendrá su casa, ¡pero seguro que huele genial! Lo que sí sabemos es cuál es su fetiche deco, porque nos lo ha confesado: la iluminación de ambiente. “Con dos bombillas y tres velas conviertes una tarde-noche cualquiera en un ambiente inspirador, de calma y paz”. ¡Queda anotado!

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